Skip to main content

Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

See other formats


I 



El deseo de Jonatán 




A Jonatán le fascinaba la Escuela Sabática. Sólo deseaba que su mamá 
lo acompañara. 



DATOS DE ínteres 

í'*' México es reconocido 
por sus hermosas playas, 
sus ruinas aztecas y mayas, 
su música, y su comida. A 
los mexicanos les encanta 
comer tortillas con sus 
demás alimentos casi tres 
veces al día. Es el pan 
mexicano. A la tortilla le 
podrán poner frijoles y 
enrollarla, usarla en vez de 
cuchara, o usarla como 
plato para el arroz y los 
frijoles. 

í'*' En México, de cada 
250 habitantes, sólo uno 
es adventista. Hay millo- 
nes de personas que toda- 
vía no conocen a Jesús ni 
aprenden de su glorioso 
plan de salvación. 



Jonatán es un niño callado, con una sonrisa 
muy tímida. Vive en una aldea del sur de México. 
[Localice México en el mapa.] 

Un sábado, la vecina de Jonatán, tía María, lo 
invitó que la acompañara a la Escuela Sabática. 
Jonatán nunca había asistido a una iglesia y no 
sabía qué se hacía en la Escuela Sabática. Le pidió 
permiso a su mamá, y ella lo dejó ir. 

El sábado, Jonatán y tía María fueron a la igle- 
sia. Le gustó mucho la Escuela Sabática, en parti- 
cular las historias misioneras de niños de diferen- 
tes lugares lejanos. 

La iglesia sólo quedaba a un cuadra de la casa 
de Jonatán, así que podía ir y regresar solo. Hasta 
cuando tía María no podía ir, él sí asistía. 

Jonatán le contaba a su mamá todo lo que 
aprendía cada semana en la iglesia. Le relató las 
historias de la Biblia y le enseñó algunos versícu- 
los de memoria. Pero cuando le pedía que lo 
acompañara a la iglesia, siempre le decía la mamá 
que no. Ella usaba como pretexto que tenía que 
trabajar o cuidar al hermanito de Jonatán. 

A él lo entristecía mucho que su mamá se nega- 
ra a ir a la iglesia. A veces le decía: 

— Mamá, Jesús quiere que vayas a la iglesia. Yo 
quiero que vayas. Todos los demás niños se sien- 
tan con sus padres, pero yo tengo que sentarme 



Misión Niños división interamericana 15 



sólito. La madre lo escuchaba, pero 
aún rehusaba ir. 

«Por favor acompáñame» 

Un día, el pastor anunció a la igle- 
sia que celebrarían una serie de reu- 
niones evangélicas. Jonatán corrió a 
casa para invitar a mamá. 
Increíblemente, la mamá aceptó ir. 
Jonatán y su mamá caminaron juntos 
a las reuniones. Cuando el pastor 
pidió que los que deseaban seguir a 
Dios y querían bautizarse se levanta- 
ran, Jonatán se puso de pie. El pastor 
visitó a la madre y le explicó que 
Jonatán quería bautizarse. Pero la 
mamá le dijo que no lo dejaría porque 
no era miembro de la iglesia. 

Jonatán se desanimó, pero siguió 
decidido a seguir a Dios. Con frecuen- 
cia le hablaba a su mamá de Jesús, 
rogándole que le entregara su corazón. 

Contento como Jonatán 

La mamá pensó en cómo había cam- 
biado su hijo desde que comenzó a 
asistir a la iglesia. Era muy feliz, y le 
encantaba estudiar su lección bíblica y 



cantar himnos. Ella decidió asistir a las 
reuniones para ver si podía encontrar la 
misma felicidad que Jonatán había 
hallado. 

El sábado, Jonatán se sorprendió de 
encontrar a su mamá ya lista para ir a 
la reunión. Se dirigieron juntos a la 
pequeña iglesia. Jonatán encaminó a su 
madre a su clase de la Escuela Sabática, 
pero durante el sermón, ya no tuvo que 
sentarse más solo; ahora podía sentarse 
con su mamá, igual que los demás 
niños. 

Cuando el pastor anunció otro bau- 
tismo, Jonatán le suplicó a su mamá 
que le diera permiso. Esta vez la madre 
dijo que sí. Le comunicó al pastor que 
ella también quería ser bautizada. Al 
fin, Jonatán y su mamá podían seguir a 
Dios juntos. 

Nuestras ofrendas misioneras ayu- 
dan a personas como Jonatán y su 
mamá a aprender que Jesús los ama. 
Entreguemos nuestras ofrendas cada 
semana con fe. Y oremos que Jonatán y 
su mamá sigan fieles a Dios. 

[Ciérrese con una oración.] 




16 



Misión Niños división interamericana